Los profesionales

 


La atención centrada en la persona apuesta por capacitar a las personas para que éstas tomen el control de sus vidas. Esto requiere un “plus” de profesionalidad. La atención centrada en la persona no es un modelo des-profesionalizado. Todo lo contrario, exige tener más conocimiento y emplear nuevas técnicas y estrategias, pues la evidencia científica demuestra que con esta forma de entender el cuidado se mejora la calidad de vida de las personas.


La atención centrada en la persona asume una forma determinada de entender la relación asistencial. Por ello incorpora nuevos roles en los profesionales que vienen trabajando desde modelos orientados a los servicios.

 

Los profesiones ya no deciden solos cómo han de ser las cosas, buscan una relación de ayuda a las personas donde éstas tienen un papel central y activo. De prescriptores únicos pasan a convertirse en facilitadores sin que ello conlleve inhibición ni merma de su papel y saber profesional. Los profesionales en este modelo, además de atender y proteger a las personas, desempeñan nuevos e importantes roles relacionados con la provisión de apoyos, con el empoderamiento de las personas y de los grupos, con el asesoramiento, con la observación y con el acompañamiento.


Además los modelos centrados en la persona precisan de personal de atención directa continuada más polivalente, en sintonía con su cualificación profesional porque la atención integral y continuada de las personas así lo requiere. La atención integral incluye tanto las tareas asistenciales clásicas (aseo, desplazamiento, alimentación, vestido, etc.) como otras relacionadas con el apoyo a la realización de las actividades de la vida diaria y el desarrollo de los proyectos vitales. Acompañar, ayudarle a preparar la comida, a hacer la compra, conversar, las tareas de ocio o el apoyo a las actividades estimulativas y de desarrollo personal son también parte de la vida diaria de las personas usuarias.

 

Estas nuevas competencias requieren una cualificación mayor de los profesionales. Además de la capacitación básica asistencial, otras competencias relacionadas con el trabajo en equipo, la comunicación interpersonal, la ética asistencial, las nuevas alternativas terapéuticas diseñadas desde las actividades cotidianas y las metodologías para la atención centrada en la persona resultan imprescindibles para el desempeño de estos nuevos roles.

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